15 de mayo de 2017

Cuídate para cuidarme

Cada mañana salir de la cama se te hace un mundo. El dolor físico no se fue durante la noche y sabes que no lo hará, tampoco, durante el día. Pero... eso no te detiene.

Te levantas, lo primero que haces es ir a ver si necesita algo. 

Ya es un niño mayor, con sólo 6 años, se prepara el desayuno y se ocupa de vestirse. Sabe que mamá, por las mañanas, lleva su propio ritmo y necesita toda la ayuda posible.
"Cuídate para poder cuidarme"
Iréis juntos al colegio y cuando suene la campana... mamá estará esperando con una sonrisa.

Poner la mesa, recoger los platos... sentarse a descansar y hacer los deberes. Todo solito, si mamá tiene un mal día

La tarde es larga, pero los juegos en casa os entretienen y ayudan a pasar el día. 

Hace tiempo que dejaste de poder tirarte al suelo para construir castillos, organizar batallas o hacer circuitos de carreras. Nada importa porque poder jugar con mamá es lo único que él quiere.

Los días mejores iréis juntos al parque, y mientras él corre, sube y baja, tu esperarás disfrutando al verlo feliz. 

Vivir enferma es duro y te gustaría estar mejor para poder correr con él o incluso jugar al fútbol. Nada os puede parar, sois un combo de amor y estar juntos es la mejor medicina.
"Todo niño sabe disfrutar de sus padres al 100% sean enfermos crónicos o no" 




12 de mayo de 2017

EndoVikinga

Quien bien te quiere te hará llorar.... y sus lágrimas brotaron sin cesar, cascadas caían al vacío, un río se formó bajo su nariz y nada fue lo que esperaba.

Creyó que el amor lo podía todo y que un abrazo sería consuelo, pero se equivocó.

Jamás comprendió lo que todo aquello significaba para ella, jamás se puso en su lugar, jamás lloró a su lado...
"Las lágrimas son el símbolo de la ayuda que no llega"
Y así tuvo que empezar a vivir, en la soledad, su enfermedad, su pena, sus miedos y su dolor.

Cada nuevo paso la conducía por un mar embravecido, tenebroso y sombrío. 

Jamás tocaría tierra y cuando le parecía ver una isla él la hacía desaparecer con el poder del abandono o la falta de empatía.

Cuando le mandaron experimentar y ella se negó recibió maldiciones y blasfemias.

Paseaba solitaria cuando todos le recordaban que se la veía bella, pero... "la belleza no es más que el disfraz de la muerte". 

A solas te encontró a ti. A ti que no le juzgas, a ti que no le cuestionas, a ti que como ella deambulas por los mares en busca de una isla donde todo esté en calma, a ti que sólo buscas quien te de la mano para afrontar todo lo que nos queda por vivir.
"La fuerza de las EndoVikingas es infinita"



10 de mayo de 2017

Bloqueando Nervios

Un mes ha pasado desde que me realizaran el bloqueo del nervio inguinal, en la Unidad del Dolor, para intentar erradicar uno de los dolores que me acompañan desde que me practicaran la Histerectomía en junio de 2016.
"La victoria es para los valientes que jamás cesan en su empeño por ganar cada batalla"
El 3 de abril tenía cita en la Unidad del Dolor para una infiltración de anestesia sobre el nervio inguinal. 

Mentiría si dijera que estaba tranquila, pues soy de carácter nervioso y no saber qué me esperaba, realmente, me tenía atacada.

Fui acompañada por Mufasa, aunque sabía que a la sala no podría entrar acompañada, pues poder hablar o bromear mientras se está esperando me ayuda a canalizar la tensión.

Tras una hora en la sala de espera al fin me tocó. 

Entré, junto a otras 2 señoras, a una sala dividida por biombos, en la que se repartían camillas, ecógrafos, sillas y un sin fin de material médico.

Una vez acomodadas cada una de nosotras, la enfermera nos informó que aún tardarían en llegar los médicos, pues estaban en otra sala atendiendo a otros pacientes.

Cuando llegaron a mi sala infiltraron el medicamento correspondiente a cada una de las otras mujeres, dejándome a mi para la última, con tan mala suerte de que en el momento en el que me iba a tocar tuvieron que irse a otra sala a ver el resultado de una prueba.
"Una hora estuve, tumbada en una camilla, esperando al equipo médico".
A su regreso, me pidieron perdón, comenzaron a prepararme -me esterilizaron la zona donde me iban a pinchar- y se interesaron por los motivos que provocaban mi dolor.

Muy sorprendidos de que con 34 años me hubieran practicado una Histerectomía a consecuencia de la Endometriosis, de que tuviera dolores en el recto, vejiga y todo lo demás, procedieron a pasarme el ecógrafo por la zona derecha de la barriga buscando el punto exacto donde debería pinchar.

Puesto que el doctor que se encargaría de la punción era un estudiante, el anestesista jefe le iba indicando lo que se estaba encontrando en la pantalla, ni que decir tiene que yo no distinguía nada en aquellas imágenes pero, la enfermera, me decía "mira, ¿lo ves?" y claro una se hace la sabida.

Una vez localizado el punto exacto del dolor, identificado el nervio inguinal y que el médico estuvo cómodo,  procedió a pincharme la tripa. 

El pinchazo no me dolió en absoluto, es la misma sensación a la que se siente cuando te dan una inyección el un brazo, culo.... Tal vez sea un poco incómodo la primera gota de líquido, pues se nota, pero al igual que puedes notarlo al ponerte cualquier medicamento en vena. 

Yo que pensé que me iba a desmayar y montar un espectáculo, típico en mí, en realidad fue un paseo y no me sentí en ningún momento mal.

Tras la infiltración de anestesia tuve que permanecer en la sala unos 5 minutos -más bien por protocolo que por necesidad- tiempo que emplearon para tomarme la tensión arterial.

Pasado éste tiempo, la enfermera, me acompañó a la sala de espera en donde aguardaba Mufasa, un poco preocupado pues había pasado más de 1 hora y veía que el resto de pacientes salía, que otros entraban y desconocía qué pasaba conmigo.
"La infiltración duró 10 minutos"
Una vez fuera del hospital no sentía nada especial en mi cuerpo y no sería hasta ese día por la tarde cuando comenzaría a sentir una sensación muy rara en mi lateral derecho. Lo cierto es que no sabría describirlo pero está claro que la anestesia me estaba durmiendo la zona.

Por suerte o por desgracia no he notado nada extraordinario en mi interior, salvo los dos primeros días que tenía esa sensación rara, aunque tampoco ha cesado el dolor. 

Las dos primeras semanas he dudado mucho si me dolía o no me dolía, mi cuerpo sentía un dolor callado, como pidiendo permiso para doler, y en la actualidad me duele sin pudor. 
Tal vez lo que más me llamara la atención de éste bloqueo nervioso es que estuve, los dos días siguientes, con un estreñimiento máximo. Con mucho dolor en el recto, con esa antigua sensación de tener una pelota de golf en el ano, que se mantuvo alrededor de 2 semanas. 

Desconozco si ha sido producto de la casualidad o no, el día 24 de mayo tengo consulta de nuevo en la Unidad del Dolor y se lo preguntaré; así como les indicaré que tengo mucho dolor pélvico, con calambres y una sensación al caminar de que todo va a caer de un momento a otro.

En conclusión, para mi, éste bloqueo no ha servido aunque ya sabía que podía pasar, así que me toca seguir luchando.


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