13 de abril de 2015

Pensamientos al aire

Han pasado casi 2 meses de mi última entrada. La verdad que no será por falta de vivencias pero no me apetece nada escribir. Tengo material de calidad para completar post de un blog personal hasta aburrir, pues tengo un hijo que día a día me regala grandes momentos y me enseña como crecer ante la adversidad, pero no me apetece. No encuentro ganas o inspiración. Pero os seré sincera, no la encuentro para nada. Todo se me hace un mundo y todo me parece imposible. Arriba la negatividad!!! 

Es un hecho, todo lo que os contara sobre cómo me siento al saber que la Endometriosis me ha dejado estéril es mentira. Ojo, nunca he mentido porque siempre he escrito con el corazón, pero en lo más profundo de mi ser, de mi mente, las cosas no van tan bien como me gustaría, y los dolores y problemas físicos no ayudan en nada, por eso sigo de baja, a la espera de que me vean unos y otros, con la esperanzada que me hagan sentir mejor.

Es difícil estar bien cuando te encuentras mal y tienes dolores constantes, diarios, sí, si que es difícil. Pero no es imposible lograrlo, eso lo sé, algún día. 

Lo cierto es que tengo tanto que contar, tantas cosas bonitas sobre las que escribir.... pero no puedo, siento la necesidad de guardarlo para mi y utilizarlo para lograr ese empujón diario por el cual sacar a pasear la sonrisa y dejar en el cajón la mala leche, que me acompaña demasiado.

Me gustaría escribir sobre como Cachorro ha sobrevivido a su operación y cómo lo hemos vivido, por aquello de compartir experiencias enriquecedoras y que no se borre con el tiempo una parte de nuestra propia historia. Pero no puedo. Me lo guardo, de momento para mi. Aunque imagino que algún día saque ganas y escriba de ello, con mucho detalle, y haciendo un homenaje a la Dra. Txispas que nos acompañó en tal difícil momento para mi pequeño guerrero.

En fin.... no quiero dar pena, ni que sintáis lástima, los que me seguís por redes veis que mi día a día sigue y no es todo negro, pero aquí es en el único lugar donde dejo salir mis demonios a pasear y creo que es necesario os haga participes de qué le pasa a ésta Leona que otra vez dejó de escribir.

18 de febrero de 2015

cuando eras pequeña...

Desde hace algún tiempo, Cachorro, está muy interesado por saber qué hacía yo cuando era pequeña. El "jugaba con Barbies" le supo a poco y quiso saber más por lo que he tenido que hacer un ejercicio de introspección severo y así he logrado responderle fielmente.

Piedra, papel o tijera. Hablarle de éste antiquísimo juego no le ha suscitado
ninguna emoción, pues ya lo conocía, e incluso lo tiene tuneado. Y es que estar haciendo fila en los entrenamientos de fútbol es un tostón.

1, 2, 3... carabin, caraban! Tres cuartos de los mismo. En el colegio ya juegan a ello, y al Escondite Inglés, así que mis enseñanzas rozaban el sopor supino hasta que llegué a juegos míticos.

Palmas. Sí, los juegos de palmas le han dejado mareado, no atina ni una, pero... quién dijo que fuera fácil hacer un ocho con las manos y aplaudir a la vez! En concreto hay una que le han hecho tanta gracia que se han convertido en los hit de la Leonera.
"En el barrio de las palomas, omas, omas, hay una zapatería, ía, ía, donde van las chicas guapas, apas, apas, a tomarse las medidas, idas, idas. Los que fuman cigarrillos, illos, illos, se les caen los calzoncillos, illos, illos, y las chicas de vergüenza, enza, enza, que se caen, que se caen, de la silla, illa, illa"
No me digáis que nunca habéis oído ésta magistral composición. Pues oírla de mis labios, gestos incluidos, es la pompa!!! El pobre niño cualquier día se me muere de un ataque de risa, sobre todo al llegar a la zona de los calzoncillos.

Otro juego que le ha encantado es el de guardar silencio. Nadie se resiste sin gesticular o hacer alguna monería ante un 
"Silencio en la sala que el burro va hablar, el primero que hable burro será. 1, 2, 3, YA!!!"
pues Cachorro tampoco. Se troncha de la risa e intenta por todos los medios que diga cualquier cosa, para poder gritarme bien orgulloso, BURRA!!!

Pero mis conocimientos en la materia no quedan ahí, no. Y no puede resistirme y tuve que compartir la cantinela de Juan y Pinchamé, se fueron a bañar, Juan se ahogó ¿quién quedó? Y matarle a cosquillas cuando dice, inocentemente, "Pinchamé". Además que ésta tontada me recuerda muchísimo a mi abuelo.

Qué recuerdos... Podría seguir escribiendo y escribiendo, y redactar así el post más largo de la historia, pero por hoy es suficiente. La verdad que he recordado un montón de juegos, de esos de los de toda la vida, gracias a mi inquisitivo Cachorro, por lo que ahora nuestras Tardes de Paraguas son mucho más divertidas si cabe.


Y vosotros ¿a qué jugáis?



17 de febrero de 2015

El espanto amado

Hubo un día en el que reflexioné y confirmé lo idiota que soy. Ni con esas lo he logrado. Me obsesiono con las cosas, sin darme cuenta, arrastrando a mi hijo conmigo en una lucha por llegar a cumplir mis sueños

Otra vez lo he hecho! No tengo palabra! El pasado 6 de febrero he caído de nuevo. 

El día se presentaba soleado y, aun así, encontré pretexto para justificar mi acción. Sin pudor alguno llevé a la L'Manada conmigo, les introduje en un bucle y les obligué a soportarlo. Sí, me dejé llevar, volví a pecar y disfruté con ello.

En mi defensa diré que Cachorro, ésta vez, tenía muchísimas ganas de ir y llevaba algunos meses con la idea en la cabeza. Por eso, no me costó convencerlo, en cuanto le dije "quieres ir al cine" salió corriendo en busca de sus zapatos y abrigo.

Y es que, aunque a mi me parece un espanto, él adora a Bob Esponja y no quería perderse sus aventuras como Un Héroe Fuera del Agua. Por eso fuimos a ver ésta película y no otra.

Hay que decir que el film en sí no dista mucho de los capítulos televisivos, así que no hay lugar a sorpresas, aunque para mi sobran minutos de relleno, pues 96 min son demasiados para lo que cuentan. La acción de la película se hace pesada hasta llegar a lo interesante, que todo niño espera, que es ver a Bob Esponja convertido en un auténtico superhéroe dejando su apariencia de dibujo plano para mostrarse como un ser real. 

Cachorro tuvo tentativa de abandono pero su madre no le dejó y él, felino adorable, acató y suspiró, blasfemó y rutó algunos minutos, pero aguantó como un titan el sopor para disfrutar como un indio al ver a Super Bob y su panda.


Está claro que a mi ni el mismísimo Antonio Banderas me salva la película, pero no dejo de reconocer que ver disfrutar al peque, al fin, en el cine lo puede todo. Sus carcajadas al ver luchar a los habitantes de Fondo de Bikini por recuperar la receta secreta de las BuguerCagreBurguer es algo que no se me olvidará facilmente. Máxime tras el maravilloso regalo que le han hecho hoy desde MEGA BLOKS.

Nunca había tenido ningún producto de la marca y me he quedado fascinada. Siempre he pensado que no habría en el mercado un producto que se pudiera igualar a los famosisimos bloques de construcción, con los que yo misma he jugado en mi infancia. por eso me he sorprendido gratamente al construir, junto a Cachorro, el BurguerMobile.

Las instrucciones son clarisimas, hasta para una lerdaingeniera como yo, y las piezas encajan y resisten a las mil maravillas. Así que el felino ha disfrutado construyendo una replica del camión de comida que sale en la película y se ha vuelto loco al tener en su poder un Bob Esponja SuperHéroe.
































Y es que al final me va acabar gustando también a mi la esponja amarilla más chirriante del fondo del mar.


7 de febrero de 2015

Mis ovarios tienen un plan

Cuando me había mentalizado y asumido que no puedo pagar un tratamiento de fecundación in-vitro, como os contaba aquí, me llaman desde la clínica porque la ginecóloga quiere verme.

Concerté cita como si fuera la circunstancia más normal del mundo -tal vez porque estaba a otras cosas mientras hablaba con la amable señorita- pero al rato de colgar me di cuenta: "Algo muy malo debe de pasar para que la ginecóloga de IVI Santander quiera verme".

Mufasa, algo menos histérico que yo, estaba seguro que sería un mero trámite para insistir en el hecho de hacerme una FIV, o tal vez, porque la ginecóloga quería despedirse de nosotros, sin más.

¿Sabéis cuantas veces, desde que estoy en el bucle de la búsqueda de un segundo embarazo, me he equivocado respecto a qué me pasa o qué va a pasar? No iba a ser una excepción ésta vez, estoy convencida que mis ovarios tienen un plan.

Al llegar recibí la misma mirada cálida, la misma sonrisa y sentí la misma paz que siempre al entrar a IVI -sé que su personal es especial porque yo me siento así cuando estoy con ellas- Nada apuntaba a un complot para lavarme la mente. Esperé mi turno entre bromas y absurdeces típicas de los nervios. Y al fin entré en la consulta.

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