10 de julio de 2014

Diagnostico .... Asesinato!!!

Hoy dejo la literatura a un lado y me pongo medio seria. Hoy os quiero contar, de forma clara, una de las cosas que me pasa y "preocupa" desde hace algún tiempo -mis tinieblas de post anteriores nada tienen que ver con éste tema- y es que necesito compartirlo con la inmensidad para soltar lastre y porque las penas gritadas a las cuatro vientos son menos penas.

Ya hace unos 20 meses que estoy inmersa en un proyecto personal, en una búsqueda sin fin, en la ardua tarea de concebir un nuevo cachorro.

En éste tiempo han pasado muchas teorías por mi cabeza desde estar convencida de padecer una infertilidad secundaría a pensar que no me quedo embarazada por estar estresada con el tema. Si me hubiera dejado guiar por la inmensa mayoría, el pueblo es sabio, los meses se seguirían sucediendo sin que nada nuevo pasara en mi útero.

El año pasado, por estas fechas, tuve mi primera crisis de "me pasa algo" y por ello acudí a un centro de Reproducción Humana en busca de respuestas. Tras la primera visita, por la que pagué 70€, sólo me fui con una lista de precios, de un estudio que me querían realizar de forma integra, lo que provocó que me deshinchara un poco. Medité y, tristemente, opté por no volver a ese lugar en el que sólo les preocupaba hacer negocio.

Meses después, animada por un familiar de primera línea y mi querida Noemí, acudí a la consulta de mi médico de cabecera, en la Seguridad Social, para contarle qué me pasaba. Tras escucharme lo tuvo claro, debía derivarme a Reproducción Asistida. Ellos me llamarían para concertar cita. Y llamarme me llamaron, aunque tal vez hubiera preferido que no lo hicieran y hubieran dejado pasar el tiempo sin más, olvidándose de mi y dejándome soñar un poco más -yo solo quería que alguien me mirada y me dijera si me pasaba algo o no- 

A las pocas semanas de mi visita al centro de salud recibí la llamada de Reproducción Asistida. Recuerdo que estaba en casa con mi madre e hijo y me trasladé a la cocina para estar sola y enterarme bien de lo que me decía mi interlocutora, pues soy de esas personas que se ponen nerviosas y pierden parte del mensaje en el camino. Así que con la mente fría escuché con atención. "Marta te llamo para informarte que hemos visto que has tenido un embarazo que llegó a término, por éste motivo siento decirte que no podemos atenderte". ¿De verdad no me iban a mirar porque tengo un hijo? ¿De verdad el personal médico de un hospital tiene el poder de decidir si una mujer tiene derecho o no a ser atendida por ser madre? ¿De verdad tiene poder un médico, o un conjunto de ellos, para decirme que no tengo derecho a repetir maternidad de forma asistida si fuera necesario? Pues sí, parece ser que sí tienen ese poder.

Tras la llamada me fui directa a mi médico de cabecera para contarle y solicitarle que me derivara a ginecología, pero eso tampoco lo hizo, pues "no te pasa nada". Así que ahí me quedé, con mis miedos, con mis dudas y con la ansiedad que me provocaba llevar 13 meses buscando un embarazo que no llegaba.

Afortunadamente el tiempo es buen aliado y minimiza las cosas, así que dejé que corriera y me olvidé del tema, en la medida que mi cerebro hiperactivo me lo permitía, claro. Y así es como he sobrevivido, como he ido tirando, sin volver a realizar test de ovulación, sin pensar en flujos, ni contar días, sin pensar en nada y pensando en todo. 

La creencia de que me pasa algo -tengo grandes dolores en mi ovario derecho- no terminaba de desaparecer -como diría una de vosotras: soy una exagerada- y sopesando cuanta culpa tendría el estres que soporto desde hace meses en el trabajo -por el que escribí mis tinieblas- hizo que la publicidad de IVI, en la que anunciaban que durante el mes de junio la primera consulta era gratuita, me volvió a iluminar el camino. Así que volví a sacar el arsenal de valentía y allí que me fui.

Ayer he tenido mi ansiada primera visita gratuita. Lo primero que me impresionó es la gran diferencia que existe entre su clínica y la otra clínica de Reproducción Humana a la que acudí en busca de auxilio el año pasado. Me refiero, obviamente, al trato humano, a las instalaciones y a la forma de contar las cosas. Me fui tan feliz y contenta de allí que no dudaría en recomendar ésta clínica a quien le hiciera falta.

Y ¿queréis saber lo que pasó? Pues muy sencillo. Me hicieron una ecografia, sí, sí una simple ecografia, que intuyo es el protocolo de IVI para su primera consulta, y gracias a ella hoy he dormido tranquila después de 20 meses de incertidumbre, miedos, malos humores y desesperación.

Hoy sé que tengo ENDOMETRIOSIS. Al parecer mi ovario derecho, que es el que me trae loca, está lleno de quistes de chocolate de 2 centímetros y el izquierdo no está mucho mejor, con menor cantidad de quistes y escondido tras mi útero presenta muy pocos folículos, lo que provoca que mis ovarios estén más envejecidos que una servidora y por lo tanto tenga problemas de fertilidad. 

Ahora me toca ir a la Seguridad Social a demandar que me hagan una analítica completa y específica e intentar que tengan a bien derivarme a un ginecólogo, pues pese a que el médico de cabecera sólo con mirarme sentenciase "no te pasa nada" estaba equivocada. 

Hasta que no sepa el grado de mi Endometriosis no sabré si puedo concebir por mi misma -que va a ser que no- o qué método de reproducción asistida se ajusta mejor a mi caso -pero ahora mismo esto es secundario pues lo importante es mi enfermedad-.

Con lo que me quedo tras mi descubrimiento es que yo tenía razón, y que pese a tener un hijo por los métodos naturales de apareamiento, gestación y parto vaginal, no es garantía para tener problemas de fertilidad. Por otro lado sigo indignada con que la Seguridad Social, con la que contribuyo económicamente de forma mensual, no me hiciera caso y me dejara metida en un cajón por tener un hijo. 

Sé que la Endometriosis no es mortal pero que es un ente vivo que crece y se reproduce. Tras ésta primera toma de contacto con mi nueva realidad estoy contenta y con ganas para  emprender este nuevo camino hacia mi lucha para lograr que me atienda el Servicio Cántabro de salud como me merezco.

1 de julio de 2014

En noches de luna...

ésta Leona se sienta en el sofá mirando las manecillas del reloj pasar, tic-tac, tic-tac... La cabeza no para de pensar, nada parece tener solución. Pero por suerte el sol llega pronto y sus rayos la inunda de esperanza. 

Hoy, más tranquila que la última vez, más positiva, y sobre todo, más pasota, decide escribir y dejar constancia cierta de lo que está siendo su infierno personal antes de que la catástrofe estalle por completo. Por eso se sienta delante del ordenador que tantas historias, emociones y sentimientos transmitió. 

Ya sabes que hace algún tiempo que ésta Leona trabaja por cuenta ajena en un lugar paradisíaco, en donde el azul esmeralda del mar se mezcla con el verde de las copas de los chopos. En un lugar en el que nada es lo que parece y en donde los buenos leones no existen. Éste lugar bien podría ser considerado una isla perdida en mitad del caos de la ciudad, un lugar donde se debería pagar por pasar tus horas tecleando en vez de percibir salario alguno. Un lugar en el que no quiero morir.

Días hace que no estoy bien gracias a pasar mi tiempo aquí, en éste enclave cargado de maldad y calumnias. Hoy me rio de él y aplaudo el empuje que me agarra el corazón. Hoy respiro a pulmón lleno pues sé que no me llevará con él y que no logrará lavarme el cerebro para que piense como él necesita que lo haga y así, tal vez, acompañarlo tras las rejas.

Hoy me siento casi bien, pues hoy, me rio de la presión, de la angustia, de las horas robadas al sueño y de todo lo que me hace sufrir, pues hoy me he sentido reina y verdugo, pues hoy he dicho BASTA de abusos y BASTA de esparcir tu porquería sobre mí. 

¿No entiendes lo que digo? Tal vez quiera hablar sin pronunciarme o contar mi historia sin a penas entonar palabras, pese a ello puedo decir llena de orgullo que CUANDO TE LLEVEN NO ME LLAMES PUES YO NO PENSARÉ EN TI.




14 de junio de 2014

Tinieblas

Entraron de madrugada llegando hasta el fondo de mi corazón, allí se alojaron y me dejaron sin respiración. Cada día saco el hocico entre las rocas para dar una bocanada de aire puro y vuelven a atraparme y meterme al lodo, hasta el fondo. Las tinieblas son las nuevas jefas de la Leonera, tienen vida propia y deciden qué hacer conmigo.

Sin fuerza para caminar me fui de aquí, sin fuerza para continuar, me perdí. 

Hoy vuelvo a sacar el hocico para llegar hasta ti y decirte que sigo sin fuerza, sigo sin ganas, pero que algún día volveré a escribir. Cachorro crece y se me escapa. La vida sigue y me la pierdo. Muerta de miedo sigo luchando, muerta de miedo sigo guerreando. Las tinieblas tienen nombre y apellido. Las tinieblas son el mal que enturbia mi corazón, que para mi camino. Ellas son mi losa de éstos días, ellas me hacen sentir pequeña y fea, ellas me han detenido. Nada es eterno, me digo, nada puede ahogarte para siempre aunque hoy no respiro.

8 de mayo de 2014

aurevoir significa adiós

Muchas veces oigo a madres, orgullosas, afirmar que sus hijos de 3 años no echan siesta desde tiempos memorables y que, según la madre, es lo mejor que han podido hacer, bien porque tienen hijos mayores y la siesta les rompería el ritmo diario, bien porque así logran que sus hijos vayan pronto a la cama.

Siempre he pensado que privar a un niño, a esa edad, de una siesta era sacrilegio. Mi experiencia me decía que privar a Cachorro de siesta significaba tener noche movida, con Terrores y/o despertares nocturnos, y, por extensión a una Leona malhumorada por no descansar.

Pero algo cambió durante el mes de abril. Cachorro no quería echar siesta!!!! Lo tenía muy claro, él no necesitaba dormir, pues no tenía sueño y no estaba cansado. Esta nueva situación hacía que, tras discutir largo y tendido, Cachorro se durmiera sobre las 16:30 h. y teniendo en cuenta que sus siestas duraban unas 3 horas ... hagan números.

La situación era insostenible, pues significaba que Cachorro durmiera de noche unas 6 o 7 horas y fuera al colegio con el ojo pegado. Por eso me animé a experimentar en mis propias carnes vivir sin siesta.

La primera semana, el pequeño felino, anduvo desquiciado. No sabía si iba o venia. Me daba pena privarle del sueño que necesitaba pero se me pasaba por las noches al verlo caer fulminado en 3 minutos frente a la larga media hora que le costaba dormir las noches que sí hacía siesta. -y cómo no iba a dormirse rápido si estaba reventado-

Así que Cachorro ya no echa siesta y estamos encantados. Los días nos cunden muchísimo más. Y pese a ser cierto que a última hora de la tarde está especialmente irritable lo tenemos presente y procuramos estar de vuelta en la Leonera a esa hora, bajando el ritmo y desarrollando actividades tranquilas como dar un baño, colorear, leer un cuento o ver dibujos.

También hemos adelantado notablemente la hora de la cena, con lo que hemos conseguido que Cachorro esté en su cama, dormido, entre las 20:30 a las 21:00. Todo un record!!! Así que duerme entre diez a doce horas, dependiendo del día. Incluso ha mejorado el jolgorio nocturno y, aunque hay excepciones, ahora duerme la noche del tirón. Pese a mi miedo a que aparecieran los Terrores Nocturnos, por aquello de estar mega cansado, sólo un día los ha tenido. Parece que todo va sobre ruedas.

Es cierto, que hay días, que Cachorro está especialmente cansado así que, en vez de siesta, nuestra nueva rutina es estar tumbado, una media hora, en el sofá tras la comida, para que descanse algo su cuerpo -obviamente no es comparable a dormir pero creo que es mejor que nada-


Y vuestro hijos ¿siguen haciendo siesta? ¿os habéis planteado quitársela? Cuentame tu experiencia.


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