27 de enero de 2015

¿Dónde te escondías cabrita?

Una bonita tarde de invierno, bañada por el sol, L'Manada al completo puso rumbo a un destino paradisiaco. El nuevo integrante del grupo adoraba ir allí. Poder correr, saltar ... 

Todo era perfecto en ese lugar llamado PLAYA.

Cachorro, provisto de cubo y pala, era imparable. Ni la nevada más grande podrían evitar que disfrutara de la arquitectura "silezaica", aunque no le haría ninguna gracia que, su fiel compañero de batallas, destrozara cuanto construía. 

El juego de felino y cánido era acalorado, divertido y demoledor. Ambos cachorros no tardarían en caer rendidos en la arena, iniciando así el ritual más ancestral de todos "hacer la croqueta"

Si bien es cierto, Cachorro es algo tiquismiquis y en el momento que notó esa fría, y algo húmeda, arena entrar por todas partes dejó el juego a su juguetón amigo, que no hizo ascos a ningún grano.

Caía la noche y con la sonrisa puestas los cuatro pusieron rumbo a la Leonera, en donde una mimosa Nora les esperaba.

Ésta tarde de juegos, risas y locuras en la playa no entraña mayor misterio si no fuera por ellas, esos minúsculos insectos neópteros que viajaron de polizón.

26 de enero de 2015

Ya no te invito a mi cumpleaños!!!!

El arma más potente, si tienes 4 años, es amenazar a tus "amigos" del colegio con el hecho de que si no cumplen tus deseos no irán a tu fiesta de cumpleaños. Es así. 

Cuando un niño amenaza a otro, con no invitarle a su cumpleaños, el mundo se para y se desmorona en mil pedazos haciendo que un niño se sienta una insignificante hormiga infeliz.

Así dio inicio el curso de segundo de infantil en el colegio de Cachorro. Amenaza tras amenaza, el mejor amigo de Cachorro, le hizo sentirse esa pequeña, fea e indeseable hormiga los primeros días de escuela. Cuando al fin me lo contó le di armas para enfrentarse a esa terrible maldición "ya no te invito a mi cumpleaños". 

Un día, Cachorro le dijo a su mejor amigo que le daba igual que no le invitara -con el esfuerzo que supone, para un niño, decir una mentira así de gorda porque su madre le ha dicho que es lo que le debe responder- y se acabaron las amenazas.

Cachorro tuvo la tentativa de pronunciar la misma maldición alguna vez que no obtuvo lo que quería de sus padres -lo cual es muy gracioso pues si no me invita a mi o Mufasa ...... cosa de niños- pero rápidamente se le explicó aquello de "lo que no te gusta que te digan a ti no se lo digas tu a los demás" y hasta hoy.

Ojalá eso mismo le hubieran explicado al otro niño, sus padres, y hubiera dejado de martirizar a sus compañeros.

Pero la suerte del destino quiso que Don Amenazas cumpliera años y que, casualmente, sí invitara a Cachorro a su fiesta. Lástima que Cachorro tuviera que declinar la invitación ya que tenía otros compromisos ineludibles.

¿Qué paso? En principio nada. A Cachorro no le traumatizó no ir a la fiesta del niño, pues por suerte tiene muchos amigos en clase que le han ido invitando a sus celebraciones, y comprende a las mil maravillas que cuando hay un plan familiar establecido con antelación hay que cumplirlo.

Pero el cumpleañero se quedó desilusionado al saber que el leoncillo no iría, pues se quedaría sin un regalo. Así que en clase le hizo el tercer grado para averiguar, si pese a no ir al festejo, le iba a entregar algún presente a modo de Invizimals molón. 

¿Cosa de niños o de padres? 

Obviamente sé la respuesta y, pese a todo no diré más, pues valgo más por lo que callo que por lo que cuento. 




12 de enero de 2015

Luto

En primer lugar debo agradecer todos y cada uno de los comentarios que habéis dejado en mi anterior post y que, la inmensa mayoría, he sido incapaz de contestar porque me emocionáis y no he tenido pluma para saber expresar lo que me trasmitís, que es mucho.

Y dicho esto, creo que es de justicia contaros cómo va todo.

Inicié el mes de Enero con la idea de someterme a un tratamiento de fertilidad, concretamente a una fecundación in vitro, como ya os conté. Tenía en mente realizar sólo un intento por un motivo simple: el dinero.

7 de enero de 2015

Sigo siendo la misma

Al fin terminó el año, aunque en realidad no he notado ningún cambio al respecto, todo sigue igual. Sigo siendo la misma, aunque ahora lleve el pelo rojo.

Sigo siendo la misma, sí, la misma.

Eso me repito, en silencio, todas la noches. "Eres la misma"

La misma que a los 20 años, aunque con 15 kilos más, con menos tolerancia a las bebidas alcohólicas, con más preocupaciones, con menos horas para dormir... pero siempre la misma.

NO, algo falla en ésta ecuación. Hoy me miro al espejo y no me encuentro ¿Qué ha pasado?.


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